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Rick Day |
Nos encanta el sexo, sin importar el rol que asumamos en la cama. Pero seamos sinceros, algunas posiciones son un reto físico y no siempre resultan tan placenteras como parecen en el porno o en nuestra imaginación. Eso no significa que no valga la pena intentarlas, pero es importante reconocer que el placer no siempre está en lo más complicado, sino en lo que nos hace sentir bien a ambos.
Parados: el reto del equilibrio y la fuerza
A simple vista, parece una posición erótica y excitante. La imagen del pasivo con las piernas rodeando la cintura del activo es puro fuego, pero la realidad es otra. El pasivo podría disfrutar del ángulo de penetración, ya que puede estimular intensamente la zona prostática, pero no todos pueden aguantar esa intensidad. Para el activo, mantener el ritmo de empuje y el equilibrio es un verdadero reto físico, lo que puede hacer que el placer se convierta en agotamiento.
Misionero: clásico, pero con sus limitaciones
El misionero es cómodo, íntimo y funcional, pero también tiene sus desventajas. Para el pasivo, mantener la pelvis en la posición correcta para facilitar la penetración puede volverse cansado rápidamente. Para el activo, lograr una penetración profunda requiere un mayor esfuerzo físico y a veces la posición no permite tanta movilidad como se desearía. El resultado: calambres, fatiga y la sensación de que algo podría hacerse mejor.
De lado: sensual pero inestable
Visualmente, esta posición es excitante, especialmente frente a un espejo. Pero lo cierto es que, para el activo, mantener un agarre firme es complicado, lo que hace que la penetración pierda potencia. El pasivo, por su parte, se queda sin muchas opciones para participar activamente. Sin embargo, si ambos están relajados y encuentran la manera de adaptarla a sus cuerpos, puede ser una experiencia agradable para los momentos en los que se busca algo más pausado.
Factores a considerar para evitar molestias
Ángulos incómodos: Una penetración forzada puede generar molestias o dificultar la entrada. Relajación y lubricación son esenciales.
Presión excesiva en el pene: Algunas posiciones pueden doblarlo de forma riesgosa, provocando dolor o hasta lesiones.
Fricción sin control: Si no hay suficiente lubricante, la experiencia puede volverse una tortura en lugar de un placer.
Esfuerzo físico sostenido: Si una posición te agota rápidamente, perderá su encanto. Mejor buscar algo que sea sostenible y placentero.
Inestabilidad: No todas las superficies o posiciones son seguras. Si hay peligro de caídas o resbalones, mejor cambiar de táctica.
El placer está en la comodidad y la comunicación
Lo importante es recordar que ninguna posición es obligatoria ni necesaria para disfrutar del sexo. Cada cuerpo es diferente y lo que funciona para algunos, puede no ser lo ideal para otros. La comunicación y la confianza son clave para encontrar lo que realmente nos enciende sin sacrificar la comodidad. La pasión fluye mejor cuando ambos están a gusto y conectados, así que experimentar, reírse de los intentos fallidos y disfrutar del proceso es lo que realmente nos lleva a una experiencia erótica plena y satisfactoria.